Introducción de debriefing tras la reanimación: ¿por qué es imprescindible?
Este post trata sobre la importancia del debriefing post-reanimación y se ha realizado teniendo en cuenta los puntos claves del webinar “Debriefing después de asistir a su primer intento de reanimación“, organizado por ERC, El Consejo Europeo de Resucitación. El webinar está disponible aquí, y en él participaron 3 personas:
- Adam Melletsmith, paramédico del Reino Unido y miembro del comité Young ERC, fue el moderador del seminario web.
- Karsten Lot, médico de Alemania y Director de Formación y Educación del ERC (European Resuscitation Council)
- Aditi Nijan, médica residente en Anestesia en Londres y miembro del comité Young ERC.
No es un post en el que se hable de los tipos de debriefing, que hay muchos, si no una reflexión de por qué incluirlo en la práctica clínica real, más allá de la simulación.
Si quieres citar este texto:
Plaza-Moreno E. Debriefing tras la reanimación. ¿Por qué es imprescindible? [Internet]. Urgencias y Emergencias. 2025. Disponible en: https://www.urgenciasyemergen.com/debriefing-tras-la-reanimacion-por-que-es-imprescindible/
¿Qué es el Debriefing?
El debriefing es una conversación estructurada y reflexiva que se lleva a cabo poco después de un evento clínico estresante, involucrando a todos los trabajadores de primera línea que participaron en la atención del paciente.
El debriefing tiene tres propósitos u objetivos complementarios. Por un lado, busca promover el aprendizaje, permitiendo que los profesionales reflexionen sobre sus acciones y decisiones. Por otro lado, y con igual importancia, busca beneficiar el bienestar del personal, ofreciendo un espacio seguro para procesar las emociones y el estrés asociados a la experiencia. Por último, tambien tiene como objetivo identificar oportunidades de mejora para futuras situaciones similares.
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¿Por qué es importante el debriefing clínico?
La relevancia del debriefing en el ámbito clínico se sustenta en varios pilares fundamentales que impactan directamente tanto al personal como a la calidad de la atención.
▶️ Debriefing para el apoyo emocional y el bienestar personal
Los intentos de reanimación pueden ser eventos traumáticos y frustrantes, especialmente si el resultado es la muerte del paciente. El debriefing ofrece un espacio seguro para que el personal exprese sus experiencias, sentimientos y el estrés experimentado, lo que es vital para su bienestar mental y para prevenir el agotamiento profesional.
▶️ Debriefing como oportunidad de aprendizaje continuo y mejora del rendimiento
El debriefing permite una reflexión estructurada sobre “lo que salió bien y lo que no”, identificando áreas de mejora tanto a nivel individual como de equipo. La evidencia demuestra que los debriefings frecuentes mejoran el rendimiento del equipo, así como el rendimiento individual. Esta identificación de áreas de mejora y la subsiguiente mejora del rendimiento del equipo tienen una conexión directa con una mejor atención al paciente. Cuando un equipo alinea su “modelo mental” y aprende activamente de errores o procesos subóptimos, reduce intrínsecamente la probabilidad de futuros errores impactando directamente la seguridad del paciente.
▶️ Debriefing como comprensión compartida y la alineación de modelos mentales
El debriefing promueve un entendimiento común del evento entre todos los profesionales de la salud involucrados, clarificando las percepciones individuales y creando un modelo mental compartido que es muy importante para la cohesión y eficacia del equipo.
▶️ Debriefing para la identificación de necesidades de apoyo
El debriefing permite determinar si se necesita apoyo continuo entre compañeros o, incluso, en algunos casos, apoyo psicológico profesional para el personal afectado, asegurando que nadie se quede sin la ayuda necesaria para procesar un evento traumático.

¿Qué dicen las guías de reanimación de AHA y ERC sobre el debriefing?
🔴Las guías de la Asociación Americana del Corazón (AHA) afirman lo siguiente:
- El debriefing centrado en el rendimiento de los reanimadores tras una parada cardíaca puede ser eficaz en los sistemas de atención extrahospitalaria y en los sistemas de atención hospitalaria. [Clase de recomendación: 2a, nivel de evidencia: B-NR (estudios no aleatorizados)].
- La revisión de datos objetivos y cuantitativos de la reanimación durante el debriefing posterior al evento puede ser eficaz. [Clase de recomendación: 2a, nivel de evidencia: B-NR (estudios no aleatorizados)].
- Es razonable que los debriefings sean facilitados por profesionales sanitarios familiarizados con procesos de debriefing establecidos. [Clase de recomendación: 2a, nivel de evidencia: C-EO (opinión de expertos)].
🔵 El Consejo Europeo de Resucitación (ERC) afirma que
ILCOR realizó una revisión sistemática sobre el debriefing tras una parada cardíaca en 2020.
La revisión incluyó cuatro estudios observacionales y concluyó que el debriefing se asociaba con mejoras en la supervivencia hospitalaria, el retorno de circulación espontánea (ROSC) y la calidad de la RCP. Estos estudios describieron el uso de cold debriefing que incorporaba datos sobre la calidad de la RCP descargados desde los desfibriladores. Con base en estos datos, ILCOR continúa realizando una recomendación débil respaldada por evidencia de muy baja certeza, en cuanto al uso de debriefing centrado en el rendimiento basado en datos (data-driven performance-focused debriefing). El marco de justificación y decisión de evidencia destacó una gran heterogeneidad entre los estudios en cuanto a las intervenciones de debriefing. ILCOR también señaló que esta intervención probablemente sea aceptable para los implicados y que su coste de implementación puede ser modesto. Un posible efecto adverso del debriefing es el impacto psicológico en los reanimadores al discutir eventos clínicos difíciles. El resumen de ILCOR no encontró evidencia de daño en los estudios incluidos, pero sí subrayó la necesidad de considerar este efecto al implementar intervenciones de debriefing.
Tipos de debriefing tras una reanimación real: inmediato vs. diferido (Hot vs. Cold)
A grandes rasgos, existen dos tipos de debriefing:
- Formativo (formative debriefing): el utilizado durante la formación.
- Post-evento (postevent debriefing): el utilizado después de una reanimación/situación real.
En el webinar sobre el que trata este post, hablan del postevent debriefing, ya que se centran en debriefings tras reanimaciones reales, y dividen este en otros dos subtipos dependiendo del momento en el que se realice tras el evento (debriefing caliente -Hot debriefing- y debriefing frío – cold debriefing-):
▶️ Debriefing inmediato, “Hot debriefing”
El debriefing inmediato, es una sesión que debe realizarse poco después del evento clínico, idealmente tan pronto como sea posible tras el traspaso del paciente. Su inmediatez es fundamental para capturar detalles frescos y abordar emociones en el momento.
La ubicación para realizar este tipo de debriefing es clave: debe ser un espacio privado y tranquilo, donde el equipo pueda hablar sin interrupciones ni oyentes externos. Ejemplos incluyen la parte trasera de una ambulancia (en el contexto prehospitalario), una sala de café, una sala de descanso o cualquier habitación disponible que ofrezca privacidad, evitando lugares concurridos como el propio departamento de emergencias. Aunque no siempre hay tiempo para encontrar este espacio perfecto en el ámbito de las urgencias y las emergencias, la prioridad es encontrar privacidad y la minimización de interrupciones del debriefing.
Los objetivos principales del debriefing inmediato son: reunir a todo el personal involucrado para reflexionar sobre lo sucedido, crear un entorno de aprendizaje de apoyo, desarrollar una comprensión compartida del evento y promover el aprendizaje y el bienestar del personal. También sirve para identificar oportunidades de mejora para futuras reanimaciones.
Es vital no retrasar esta sesión, ya que si se retrasa demasiado, puede ser difícil recordar los detalles y abordar las necesidades emocionales del personal. Karsten Lot, ponente del webinar, advierte que si la gente se va tras el evento, se lleva sus problemas consigo.
▶️ Debriefing diferido, “Cold debriefing”
En contraste con el debriefing caliente, el debriefing frío o debriefing diferido se realiza con una mayor distancia temporal del caso, a menudo días, semanas o incluso un mes o más después del evento. Este lapso de tiempo permite una perspectiva más calmada y objetiva.
Este tipo de debriefing es especialmente útil para casos más complejos o traumáticos que requieren más tiempo para que las investigaciones se completen y las personas se recuperen emocionalmente.
Su propósito es permitir una reflexión más profunda, obtener un panorama completo de los eventos y maximizar el aprendizaje, a menudo con la participación de un supervisor o un facilitador externo que puede ofrecer una perspectiva más distante y objetiva.
La existencia de debriefings calientes y fríos no implica una elección entre uno u otro, sino una estrategia complementaria para el procesamiento holístico de eventos críticos.
Tabla 1: Debriefing caliente (inmediato) vs. debriefing frío (diferido)
| Característica | Debriefing inmediato | Debriefing diferido |
| Momento | Inmediatamente después del evento | Días, semanas o meses después |
| Ubicación | Espacio privado cercano (ambulancia, sala de descanso) | Sala de reuniones, oficina, entorno más formal |
| Objetivo principal | Apoyo emocional inmediato, aprendizaje oportuno, comprensión compartida, identificación de mejoras urgentes | Reflexión profunda, análisis exhaustivo, maximizar el aprendizaje a largo plazo, recuperación emocional |
| Nivel de emoción | Alto, emociones frescas y crudas | Menor, emociones más procesadas y distanciadas |
| Participantes | Todo el personal de primera línea involucrado | Personal clave, supervisores, facilitadores externos, investigadores (si aplica) |
| Tipo de aprendizaje | Táctico, operacional, inmediato | Estratégico, sistémico, profundo |
Estructura de un debriefing eficaz
Un debriefing efectivo no es una conversación improvisada; requiere una estructura clara y un liderazgo hábil para garantizar que se cumplan sus objetivos de aprendizaje y bienestar. Este debriefing eficaz sigue tres pasos importantes: preparación, ejecución y seguimiento. Hay muchas herramientas estructuradas para llevar a cabo un debriefing, pero el objetivo del post no es entrar en ellas, si no dar unas pinceladas de los aspectos generales.
▶️ Preparación del debriefing
Primero, es fundamental asegurarse de incluir a todas las personas que participaron en el escenario o caso clínico, garantizando que ninguna perspectiva importante sea omitida. Cada miembro del equipo tiene una visión única del evento, y toda participación es importante para construir una comprensión completa.
Segundo, se debe designar a alguien que pueda guiar la conversación de manera neutral. Idealmente, el líder del equipo es la persona idónea, ya que tiene una visión general del proceso y es responsable del equipo post-reanimación. No obstante, se reconoce que esto puede ser un desafío si el líder aún está procesando el evento, lo que podría dificultar su neutralidad.
Tercero, es importante asignar el rol de alguien que tome notas y registre los puntos clave de la discusión, lo que facilita el seguimiento y la identificación de aprendizajes.
Aunque la fase de ejecución enfatiza la seguridad psicológica, esta no surge espontáneamente. Al involucrar explícitamente a todos, asignar un facilitador neutral y contar con alguien que tome notas, la fase de preparación envía señales implícitas de estructura, equidad y compromiso con un proceso constructivo.
Esta configuración proactiva minimiza la ambigüedad y los desequilibrios de poder, que son inhibidores comunes de la seguridad psicológica. Por lo tanto, una preparación eficaz no es solo logística; es fundamental para establecer la confianza y la apertura necesarias para un entorno de debriefing verdaderamente seguro.
▶️ Ejecución del debriefing
La fase de ejecución es el eje central del debriefing. Es el momento en el que se abre un espacio para reflexionar, dialogar y construir aprendizaje en equipo. Para que esto sea posible, lo primero que debemos hacer es generar un entorno psicológicamente seguro.
¿Y qué significa esto? Que todas las personas participantes deben sentirse cómodas para hablar con libertad, sin miedo a ser juzgadas. Es importante dejar claros los objetivos y lo que se espera de la sesión. Solo así se puede crear un ambiente de confianza que permita compartir sin reservas.
La sesión comienza con un resumen breve y objetivo del caso, que debe ser lo más neutral posible. No se trata de influir en la conversación, sino de facilitar una discusión abierta. El papel del facilitador aquí es esencial: debe evitar imponer una interpretación y mantener esa neutralidad que permite que surjan distintos puntos de vista.
Durante el diálogo, hay que animar a que todas las personas participen. Cada voz cuenta. Aunque el foco esté en los aspectos clave del caso, también es válido dar espacio a inquietudes personales si aportan valor o afectan emocionalmente. A veces, un comentario aparentemente menor puede abrir una puerta importante para el aprendizaje.
El facilitador debe guiar la conversación para que sea productiva y orientada a la mejora, pero dejando que el grupo construya su propio recorrido. Así se transforma una experiencia vivida en conocimiento útil y aplicable. No se trata de ofrecer respuestas, sino de facilitar un análisis compartido con sentido para todas las personas implicadas.
Al finalizar, conviene recoger de forma clara los aciertos y qué se puede mejorar. Este cierre debe ser positivo y constructivo. Finalmente, es importante concretar qué acciones se llevarán a cabo y qué aprendizajes se extraen. Solo así convertiremos lo hablado en cambios reales y sostenibles.
▶️ Seguimiento
La fase de seguimiento es igual de relevante que el propio debriefing. Para que el debriefing no se quede solo en palabras, es necesario cerrar el ciclo. Esto implica revisar que los compromisos adquiridos se cumplan y que los puntos de mejora señalados se conviertan en acciones concretas dentro de la dinámica del equipo.
Convertir esta práctica en un hábito significa pasar de un ejercicio puntual a una estrategia de mejora continua. Y es precisamente esa repetición, esa integración en la rutina, lo que permite que los aprendizajes no se diluyan, sino que transformen de verdad la forma en que trabajamos. Con esta fase, el debriefing deja de ser un simple gesto para convertirse en una herramienta poderosa de cambio.
Estrategias para una implementación exitosa del debriefing
A pesar de sus innegables beneficios, la implementación efectiva del debriefing puede enfrentar obstáculos significativos, especialmente en entornos clínicos de alta presión y con culturas arraigadas. Sin embargo, existen soluciones probadas para superarlos:
Desafío del espacio y tiempo en la realización del debriefing
En servicios clínicos como urgencias, a veces resulta complicado encontrar un momento tranquilo y un espacio privado para realizar un debriefing. Sin embargo, esto no debería convertirse en una excusa para dejar de hacerlo. La clave está en normalizar este tipo de encuentros breves como una parte más del cuidado que damos, no solo a las personas pacientes, sino también al propio equipo.
Para ello, es útil establecer desencadenantes claros —como, por ejemplo, la pérdida de una persona atendida— que justifiquen de forma automática su realización. De esta manera, se elimina la necesidad de decidir en el momento y se protege el tiempo necesario para llevarlo a cabo, incluso en contextos exigentes.
Este breve espacio permite expresar lo vivido, liberar tensión acumulada y reforzar el vínculo dentro del equipo. A medio plazo, esta práctica mejora el bienestar del personal, reduce el riesgo de agotamiento y fortalece su capacidad para afrontar la siguiente urgencia con más claridad y seguridad.
En definitiva, cuando el debriefing se convierte en parte de la cultura del servicio, deja de ser un gasto de tiempo para convertirse en una inversión estratégica.
Conflictos en el debriefing
Una de las barreras que con más frecuencia entorpece la implementación del debriefing es el temor a que surjan conflictos o tensiones personales durante la conversación. Esta percepción puede frenar la participación abierta y sincera del equipo. Para minimizar este riesgo, es clave que la persona que facilita la sesión se mantenga neutral y garantice un entorno psicológicamente seguro donde se fomente el respeto mutuo y la escucha activa .
Ahora bien, aquí aparece un reto añadido: en muchas ocasiones se considera que el facilitador ideal debe ser quien lideró el evento. Sin embargo, esto puede dificultar su objetividad, ya que no siempre resulta fácil desligarse de la experiencia vivida para analizarla desde fuera. En estos casos, es fundamental que quien lidere reciba formación específica y entrene habilidades que le permitan dirigir el debriefing sin centrarse en su propio punto de vista.
Falta de experiencia en la realización del debriefing
Los profesionales de la salud, incluidos los líderes del equipo pueden no estar acostumbrados o capacitados para realizar debriefings efectivos. La solución pasa, como estaba comentando, por la capacitación y la práctica. Incluso se pueden utilizar reglas mnemotécnicas o estructuras guiadas de debriefing. Con el tiempo se adquiere y mejora la habilidad de realidad un debriefing de manera fluida. Pero como en todo, con la formación es mucho mejor.
Como dije con anterioridad, estructuras de debriefing hay muchas, pero dejo aquí una avanzada la herramienta PEARLS en un esquema genial de los compañeros de Debrief2learn.
Culturas jerárquicas
En el webinar mencionan que en el pasado, la medicina era “muy jerárquica” y el bienestar del personal no era una prioridad, lo que dificultaba hablar de problemas. Para avanzar hacia una cultura más abierta, transparente y basada en el aprendizaje compartido, es necesario ir más allá de las jerarquías tradicionales. La incorporación de los debriefings como práctica habitual en la enseñanza, especialmente en entornos de simulación, ha marcado un punto de inflexión: estas dinámicas, que antes se limitaban a contextos formativos, empiezan a integrarse también en la práctica clínica cotidiana.
¿Y qué aportan realmente? Pues permiten que todas las personas puedan hablar con libertad, independientemente de su rol o nivel jerárquico. Esto favorece un intercambio más horizontal y honesto entre los equipos. Cuando cualquier integrante —sea quien sea— puede proponer un debriefing, no solo se cuestiona la estructura vertical, sino que también se reparte la responsabilidad sobre lo que ha sucedido y sobre el aprendizaje que se extrae de ello.
Con ello, dejamos atrás modelos autocráticos y avanzamos hacia equipos más cohesionados, en los que el conocimiento se construye entre todas las personas, no desde arriba.
Del error a la seguridad del paciente
Durante muchos años, el bienestar del personal apenas se contemplaba, y ante situaciones duras, como la muerte de pacientes, predominaban frases como “hay que seguir adelante”. Karsten Lot, por ejemplo, recuerda su primera reanimación como una experiencia traumática que, sin apoyo ni debriefing, casi le hizo abandonar la profesión.
En ese contexto, los errores se señalaban sin herramientas reales para aprender de ellos. Pero con el tiempo, reconocer que el personal sanitario también necesita espacios para procesar lo vivido ha sido clave en esta evolución.
El debriefing simboliza este cambio de paradigma: pasar de exigir resistencia incondicional a ofrecer acompañamiento humano. Porque cuidar a quienes cuidan es, en última instancia, ofrecer una atención más compasiva y eficaz.

Si te interesa el tema de la seguridad del paciente, la comunicación, el error, y cómo se afronta en salud, te recomiendo que escuches este episodio de mi podcast. Es una vuelta de tuerca a lo que has escuchado hasta ahora.
¿Inclusión en el debriefing de familiares y primeros intervinientes?
Aunque el debriefing suele centrarse en el personal sanitario, cada vez resulta más evidente que no son las únicas personas afectadas por un intento de reanimación. En muchas situaciones, familiares o testigos no profesionales han sido quienes han iniciado las maniobras. Y su carga emocional no puede ni debe pasar desapercibida.
Incluir a estos respondientes legos (no sanitarios) en el debriefing, especialmente si conocían a la persona atendida, ayuda a que comprendan que formaron parte de un equipo más amplio y que su actuación tuvo valor, incluso si el desenlace no fue favorable. Esto les permite asimilar lo vivido con menor culpa y más sentido de contribución.
Por supuesto, hay desafíos: desde la confidencialidad del paciente hasta cuestiones prácticas, como la imposibilidad de reunir a todas las personas implicadas tras un traslado hospitalario. Además, no siempre el debriefing cubre todo el apoyo emocional necesario para quienes no son profesionales.
Si el debriefing no puede resolver completamente las necesidades emocionales del reanimador lego, debe haber un trasfondo estructural disponible para ofrecerles apoyo adicional. Se menciona en el webinar el ejemplo de Alemania, donde existe un sistema de dos niveles para este propósito.
Como ves, el tema de la presencia de los familiares durante la RCP (temazo) va más allá de la sola presencia. De hecho, ya se habla en las guías de reanimación y en estudios durante hace años de programas de apoyo psicológico a familares y primeros respondedores (me encanta todo esto).
Conclusión
La reanimación cardiopulmonar pone a prueba los conocimientos técnicos del equipo sanitario pero también deja una huella emocional que muchas veces pasa desapercibida. Actuar con rapidez, tomar decisiones en segundos y enfrentarse a desenlaces inciertos genera una tensión que va más allá del momento clínico.
En este contexto, el debriefing emerge como una herramienta que permite transformar estas vivencias intensas en aprendizajes compartidos, en mejoras para el futuro y en una forma de cuidar a quienes cuidan.
Para que el debriefing realmente cumpla su función, es necesario que se integre como parte habitual de la cultura asistencial. No basta con incluirlo de forma puntual o improvisada. Requiere espacios definidos, tiempos protegidos y, sobre todo, formación continuada que ayude a entender su valor.
Hacerlo bien implica cambiar la forma en que entendemos el trabajo en equipo y el cuidado emocional tras una situación crítica. Por eso, es necesario que las instituciones de salud lo prioricen, lo impulsen activamente y lo sostengan en el tiempo.
Preguntas frecuentes
▶️ ¿Qué es el debriefing?
El debriefing tras una reanimación es una conversación estructurada entre el equipo sanitario implicado. Permite reflexionar sobre lo sucedido, identificar mejoras y atender el impacto emocional del evento, mejorando tanto el aprendizaje como el bienestar del personal y la seguridad del paciente.
▶️ ¿Por qué es importante el debriefing tras una reanimación?
El debriefing ayuda a transformar una experiencia clínica compleja en aprendizaje útil. Permite analizar lo que ocurrió, detectar áreas de mejora y procesar las emociones del equipo, reduciendo el estrés y previniendo el agotamiento profesional.
▶️ ¿Qué diferencia hay entre debriefing inmediato (caliente) y diferido (frío)?
El debriefing inmediato ocurre justo después del evento, enfocado en capturar emociones inmediatas y detalles recientes. El diferido se realiza más tarde, con perspectiva, ideal para casos complejos que requieren análisis profundo y reflexión emocional más pausada.
▶️ ¿Quién debe liderar un debriefing clínico?
Idealmente, un facilitador neutral o el líder del equipo si está capacitado. Es clave que genere un entorno seguro, sin juicios, para que todos puedan compartir libremente y se obtenga una comprensión compartida del evento.
▶️ ¿Cuánto debe durar un debriefing tras una reanimación?
No hay una duración fija. Un debriefing inmediato puede durar entre 5 y 15 minutos, suficiente para reflexionar y contener emocionalmente al equipo. El diferido suele durar más, dependiendo de la complejidad del caso.
▶️ ¿Se puede incluir a familiares o primeros respondedores en el debriefing?
Sí, cuando es posible. Incluir a testigos no profesionales ayuda a cerrar emocionalmente el evento y refuerza su rol en la cadena de atención, aunque deben gestionarse cuidadosamente la confidencialidad y el impacto emocional.
Bibliografía
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Última actualización: 22/06/2025. Autoría del post: Elena Plaza Moreno, enfermera docente. Instructora de ACLS y BLS por AHA. Experta en urgencias y emergencias y competencias digitales docentes. Creo y divulgo contenido de salud basado en evidencia

